Imaginaos que trabajais en una oficina, en una de esas sucursales de seguros que hay en todas las ciudades. Estais en un espacio limitado y con un ordenador. Teneis a mano vuestros bolígrafos, grapadora, sellos... Lo que necesitais para trabajar. Además, a un ladito, teneis un teléfono que de vez en cuando suena y os hablan clientes u otros compañeros de oficina, y una silla donde los clientes se sientan y vosotros intentais venderles seguros o solucionar los problemas que puedan tener con los ya vendidos seguros.
Imaginad que con vosotros hay otras ocho personas trabajando pero, que en vez de mantenerse en su mesa, vienen a la vuestra, cogen vuestros bolígrafos y los devuelven hechos una mierda y mordidos si es que los devuelven. Os cogen los papeles en blanco y después sois vosotros los que teneis que ir a buscar más, cosa que se aplica también a los post-its, y la grapadora simplemente desaparece al principio del turno y teneis que ir pegándoos con vuestros compañeros para poder recuperarla. Del teléfono mejor ni hablamos, porque no sólo no deja de sonar, sino que la mayoría del tiempo sonará para cosas idiotas que no tienen nada que ver contigo. Lo malo es que igual a lo largo de la noche dirán algo que sí tendrás que escuchar, así que no puedes dejar de coger el teléfono, hasta tal punto que tendrás metido el soniquete del teléfono hasta el tuétano.
Y los clientes... Los clientes se están pegando, en ocasiones literalmente, por llegar hasta la sillita de las narices para que les atiendas y les soluciones la vida. A veces los clientes se pegan, pero porque han conseguido mejores seguros, porque se han mirado mal entre ellos o porque sí. ¡Qué más da! ¡Fiesta!
No parece un buen lugar para trabajar ¿verdad? Dudo que muchos de vosotros aguantara más de dos minutos en esas condiciones sin exigir más dinero o, simplemente, dándoos la vuelta y yendoos.
Ahora cambiad "oficina" por "bar" y "mesa" por "estación de trabajo". Los bolis que teníais y que vuelven hechos una mierda serán los vasos limpitos que teníamos en la estación y que ahora, los pocos que han sobrevivido, están sucios. Los papeles en blanco serán las botellas básicas de bebida (whiskey, ron, vodka, ginebra y refrescos) y los post-its el hielo y, como bien he dicho, se van y no vuelven a no ser que tú misma vayas a buscarlos.
La grapadora son nuestros útiles para hacer cócteles, y aparte de que te los quiten tus compañeros, siempre habrá algún "listo" al otro lado de la barra que quiera llevarse un recuerdo. Y sin coctelera, medidora, machacadora o cuchara de bar, ya me contareis como coño preparo yo un cóctel.
El teléfono será la radio que los baristas principales tenemos que cargar para estar en contacto con las otras secciones del local, bar supporters, managers y la rana cantando debajo del agua. Y los clientes... Son esa marabunta de animales furiosos, en su mayoría cosas de entre 18 y 22 años, que quieren beberse hasta el agua de los floreros y que no atenderán a razones ni ante su santa madre durante las malditas horas que durará este infierno.
Acabo de describiros muy escuetamente lo que es trabajar en "Noche de Estudiantes" en el puto local más abarrotado y "de moda" de Londres. ¿Quién no querría trabajar así?
Pues encima tengo que aguantar que un estudiante, algo bebido, al cual llamaremos "el iluminado" por la magnifica conclusión a la que llega al final, venga hacia mí y, después de servirle el Long Island Iced Tea que me ha pedido, me dice con voz de borracho:
-Qué suerte teneis los camareros. Trabajais en una discoteca y los días libres podeis entrar y beber de gratis. La música es buena. Durante el curro podeis bailar y beber sin problema. A las camareras os sube el ego porque nosotros hacemos el gilipollas por vosotras. Y a los tíos (señala a mi compañero de la derecha, que intenta camelarse a una bonita pelirroja con toda su verborrea italiana)... Mírale. Ese folla esta noche. Y yo...
Se señala a sí mismo y parece pensar que lo ha dicho todo. La verdad es que no sé cómo será sobrio, pero así no es más que una piltrafa humana.
Mi amigo el "iluminado" no dice nada más y yo sigo atendiendo gente. Pero después de mirar a mi compañero y a la pelirroja me dice a voz en grito:
-¡Que chollo el ser camarero!
En ese momento, la pelirroja se va, con una sonrisa radiante, pero se va. Y, lo más importante, sin darle a mi compañero el número de teléfono, el cual se queda con toda su verborrea y un chasco de narices. A mí me avisan por radio de que mande a alguien a limpiar el estropicio que han hecho un grupo de rusas en la planta de arriba y miro con cara de circunstancias al bar supporter, que ya sabe que le toca pringar. Una chica, borracha como una cuba, se acerca a mi barra con tan mala suerte que, al perder el equilibrio, se apoya en los grifos de cerveza y me cubre enterita de Becks.
Y miro a mi alrededor y todos estamos más o menos igual de jodidos y con ganas de irnos a casa, a lo que yo, en uno de mis momentos de reflexión en castellano, me digo, mirando al "iluminado" que ya no acierta a atinar el vaso en la boca:
-Qué chollo el ser camarero... Por los cojones.
Lo cierto es que me interesaría trabajar de camarero allí. Tengo mucha experiencia nocturna en España. Es difícil entrar de camarero allí? que requisitos piden.
ResponderEliminar